miércoles, 28 de diciembre de 2011

#V

-Por favor, ¡sálvela! Sé que usted puede hacerlo.


Podia oir esas palabras tan nítidamente que parecía que no estuviese a punto de morir. Poco después de la voz que había hablado antes, contestó un masculina.


-Haré lo que esté en mi mano, se lo aseguro.


Poco después dejé de oir la voz femenina. Sabía que mi madre acababa de morir pero no tenía las fuerzas suficientes para al menos, llorar. La maldita enfermedad que estaba dejando a miles de personas sin vida se habia cobrado también la de mis padres.
Traté de levantar los párpados para ver los ojos de aquel doctor al que se dirigió mi madre.


Me lleve una sorpresa.


No eran unos ojos normales, azules, verdes..Marrones... No. Eran totalmente distintos a lo que podia a ver visto en mi corta vida. Sus ojos escondían algo que ira indescifrable, algo que les hacía unicos, algo que los hacía brillar.


-Lo siento, no tengo otra elección.


Fue lo último que escuché.

Era lo único que recordaba de mi vida pasada. Carlisle me había contado parte de las cosas que me había perdido en mi lecho de muerte.

Él era como un padre para mí.

-Hola Nella. - Sin darme cuenta, estaba a mi lado con su mano apoyada en mi hombro.- ¿Qué te pasa?
Su gesto parecía confundido.

-Nada, solo estaba pensando en mi vida pasada y tratar de recordar algo más de lo que tú me contaste. Me siento vacía, como si me faltara algo.- Puse mi mano en aquel corazón que años atrás había latido.-

-Sólo puedo decirte que no te puedo ayudar en eso. Tienes que encontrar el equilibrio tu misma.- Su mirada quedó clavada en el suelo.- Tengo que irme al hospital, llego tarde.

Me había quedado observando lo que pasaba por la mente de él. No había mucha más información de la que me había dado con sus palabras, asi que me concentré en intentar buscar por mi misma lo que me faltaba.
Las horas pasaban y yo seguía en el mismo lugar donde me había dejado mi padre. Él enseguida llegó y su gesto fue serio.

Algo había detrás suyo.

-Nella, estas son Esme y Lizeth. - Pasó su mano por una de las caras de las dos mujeres.- No las habías conocido porque estaban en Alaska, con otro aquelarre parecido al nuestro.

Me quedé seria, quieta y sin articular palabra. Me tomó absolutamente por sopresa aquello. ¿Es que no me lo pensaba decir nunca?

-Hola.- Friamente esas palabras lograron salir de mi boca.- Supongo que Carlisle ya os había hablado de mi.

-Hola Nella. Soy la esposa de Carlisle, Esme.- Su sonrisa cálida enseguida me hizo cambiar mi expresión oscura. - Y esta es tu ''nueva hermana'' Lizeth.

La verdad podíamos perfectamente pasar por hermanas, la misma palidez en el rostro, cabello negro ondulado... Ojos verdes como el césped. Nos pareciamos mucho aunque no fuesemos...Vampiros.
Poco después Carlisle propuso ir de caza para coger fuerzas,- ya que hacía mas de una semana que no habíamos salido.- y todos aceptamos.

Al estar en el bosque, todos divisamos aquel oso pardo. Una presa así no se podía escapar. He de decir que somos... Lo que se puede llamar en nuestro mundo ''vegetarianos'' sólo nos permitiamos beber sangre humana una vez al mes.
Nuestra ley era no matar humanos, asi que la sangre humana la cogíamos de la ''despensa'' que traía muy de vez en cuando Carlisle del hospital.
Todos nos giramos rápidamente al oir un grito ahogado de una voz masculina. Era un hombre y estaba siendo atacado por el oso pardo.
Carlisle corrió mientras que nosotras luchabamos con el oso, que gracioso, un oso luchar contra tres vampiros.
Sin mucho esfuerzo lo matamos y enseguida fuimos a ver al muchacho que tenía Carlisle en los brazos.

-¿Está muy mal?- La voz que salio de mi garganta se... quebró.

-No le queda mucho tiempo, dos minutos quizá.

Carlisle tenía que tomar una decisión que quizá se arrepentiria toda su existencia, salvar al muchacho y convertirlo en un moustro como nosotros o dejarle morir.

-Carlisle tu eres el unico que puede hacerlo, tu autocontrol es increible. -La voz de Lizeth servía como ánimo para el.

Lo hizo.

Minutos despues fuimos a casa, no podiamos dejarle tres dias en un bosque retorciendose de dolor.
..

-¡¡¡¡¡GUSTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAV!!!!!- Mi chillido podria haber ensordecido a cualquiera.- MI IPOD NUEVO NO APARECE Y ME DA LA LEVE SENSACIÓN DE QUE TU LO TIENES. ¡¡¡VAMOS DAMELO YA!!!

Oí reir a mi hermano, cuando quiere es sumamente asqueroso.

Después de la última vez, aumentó nuestra familia. Ya no somos cinco... Si no siete. En los años trascurridos.- Bastantes pocos para nuestra existencia.- Se unieron William, Gustav y Cassandra. Bastantes para lo que suele ser un aquelarre normal.

-Vamos a llegar tarde, Bill...¿Te dejas de arreglar?

-¿Desde cuando a ti precisamente te interesa llegar pronto al instituto, Gustav?- La voz de mi hermano presentaba una ironía que se percibia en el aire.

No hubo más discusiones y lo agradecí mucho, no me apetecía ir al infierno de instituto con cara de pocos amigos.
Percibí en el ambiente del parking algo nuevo. La gente estaba un tanto... Expectante por ver una nueva cara aquí. Según escuche en mi mente... Un tal Tom.

-¿Has descubierto como se llama el nuevo pringado?- la poca delicadeza de la voz que procedía de mi hermano hizo girarme.

-A veces pudes ser tan sumamente irritante, Bill. - hize ademan de no responder.

-Contesta.

-A ti que más te da, guapo.

Y me dirigí hacia mi clase de Biología.

¿Que iba aprender nuevo hoy? Nada, es una mera tontería. ¿Qué le iba a enseñar un profesor de biologia a alguien que tiene dos licenciaturas en medicina?
Me senté en mi lugar de siempre, era un pupitre de dos, como era evidente solo lo ocupaba yo. No me importaba en lo mas minimo estar sola ya que era de agradecer no tener su sangre incitandome a matarles. Por otra parte los humanos nos tenian..¿Miedo? Quizá. Les incitabamos peligro.

Habían pasado escasos minutos cuando un chico de rastas rubias, ropas anchas y un piercing en el labio entró en la sala.

-Usted será el alumno nuevo.- su voz era tosca, por lo que habia podido comprobar, el Señor Smith odia que interrumpan sus clases.- Deme el justificante y vaya a sentarse.

Me quedé aun mas quieta de lo que solia estar. ¿A mi lado? Claro, el unico sitio. Idiota. Tenia que no haber venido hoy.

Vino hacia mi. Una inesperada ráfaga de viento me azoto la cara y me quemó la garganta.